San Ildefonso

La leyenda de la casulla es una de las más populares de Toledo. San Ildefonso, arzobispo de esta ciudad en el siglo XVI, había escrito una obra en alabanza de la virginidad de la Madre de Dios. La Virgen, queriendo mostrar su contento a Ildefonso, descendió del cielo una mañana y asistió a la misa, sentada en la silla del arzobispo. Esta silla, desde entonces, no ha vuelto a ser ocupada. Se asegura incluso que tan pronto como un profano osa sentarse en ella es expulsado inmediatamente por los ángeles. La Virgen, al poner sobre los hombros del santo arzobispo la casulla que únicamente él debía vestir, se la dio como procedente de los tesoros de su Hijo.
Vimos también en la capilla del santo patrono de Toledo la losa rodeada de mármol rojo sobre la que la reina del cielo puso sus pies (…) Una reja protege a la piedra santa. Pero se ha dejado un espacio bastante grande para que los fieles puedan tocarla con la punta del dedo, que después llevan piadosamente a los labios.

(Charles Davillier. Viaje por España. 1874)



 

Noche bella




Ni preguntes cómo entramos
ni cómo estabas acá
sino pues que el tiempo ya
nos junta, no le perdamos.
Venturosa suerte mía
y mi venida a Toledo,
o noche llamarte puedo
pues gozo el sol, claro día.
Noche bella toledana
las noches áticas digo,
muchas veces os bendigo
pues sois la hermosa Diana.

Lope de Vega. "La noche toledana" (1612)

Rica y de mucho trato

Esta ciudad es muy rica y de mucho trato. Viven en ella más de diez mil personas con la labor de lana y seda: hácense en ella más bonetes y gorras, y otras cosas de lana hechas con aguja, más que en ninguna parte de España. Tiene esta ciudad diez y siete plazas bien proveídas con todos mantenimientos y cosas a la vida humana necesarias. En las riberas del río Tajo tiene esta ciudad muchas huertas y arboledas, especialmente dos sotos muy grandes y hermosos, llenos de muchas frescuras y frutales.
Lucio Marineo. De las cosas memorables de España (1530)


 
 
 















De mágicos jardines cercada



Al blando son de la armoniosa lira
oigo la voz de alegres trovadores,
el auro siento que fragancia respira,
y al eco escucho murmurando amores;
al sol contemplo que a occidente gira
reverberando fúlgidos colores,
do la corte del godo poderío
se alza orgullosa sobre el áure río.
Toledo, que de mágicos jardines
cercada eleva su muralla altiva
no guardada de fuertes paladines,
ornada sí de juventud festiva:
Allí entregado a espléndidos festines
Rodrigo alegre y descuidado liba
copas de néctar de fragancia pura
al deleite brindando y la hermosura.

José de Espronceda. El Pelayo (1839)


Notable efecto de unidad

Desde Zocodover alcancé en unos minutos el alcázar, que se levanta al oeste de Toledo y domina toda la ciudad. Esta imponente ruina tiene la particularidad de que, conteniendo elementos de todas las épocas, produce en su conjunto un efecto notable de unidad. Está situado sobre la más elevada y noble de las colinas que tiene la ciudad, a 600 pies por lo menos por encima del Tajo, bastante más alto que el suelo de la catedral, y dominado solamente por su torre. Aparte de esta torre, el alcazar es el punto más alto de Toledo. Los cimientos de este antiguo palacio real e imperial son de origen en parte romano, en parte árabe. Se da la circunstancia, única en su género, que todos los soberanos de la ciudad y del país, durante muchos siglos, fijaron allí su estancia.

Reinhold Baumstark. Mein Ausflug nach Spanien (1872)
















Con menos difícil paso
y remotos horizontes
hoy tiene el Tajo en sus montes
las deidades del Parnaso:
la lira de Garcilaso,
junto a su cristal luciente
halló de un laurel pendiente,
Tirso, y esta letra escrita:
Fénix en tí resucita,
canta y corona tu frente.
Digno fue de su decoro
el ingenio celestial
que canta con plecto igual,
tan grave, dulce y sonoro:
ya con sus arenas de oro
compiten lirios y flores.
Para guirnaldas mayores
a quien con milagros tales,
los ásperos cigarrales
convierte en selvas de amores.

Tirso de Molina. Cigarrales de Toledo (1621)







 
 

Dulce jardín de Dios

Rica Iglesia la prima, y la Primada, 
la grande, la excelente, y Victoriosa, 
en quien la madre de Jesús gloriosa 
tiene cátedra y silla señalada. 

Escuela de Doctores ilustrada, 
casa Real do el mismo Dios reposa, 
arca de cuerpos santos misteriosa, 
bello Jardín de Dios, Huerta cerrada. 

En ti Dios nos descubre su grandeza, 
los cielos dando vueltas a porfía 
te dan la luz, que el orbe suyo encierra. 

Oh Iglesia Santa de inmortal belleza, 
dulce Jardín de Dios, en quien se cría 
el regalo y el gozo de la tierra. 
 
Baltasar Porreño. A la Sacrosanta Iglesia de Toledo, madre y primada de las Españas (1604)