La Alegre


Toledo es capital de Al Andalus y está en la parte oriental de la ciudad de Valladolid. Se encuentra enclavada sobre un monte elevado y es de las ciudades más inexpugnables y de las más fortificadas. Tiene un río que pasa ciñéndola en su mayor parte. Es ciudad primitiva y su nombre, Tulaytula, significa "la Alegre". Desde ella hasta Al Andalus oriental, por la parte de Hayiz, hay aproximadamente un mes, y lo mismo hacia el mar océano, por la parte de Silves, que está en la extremidad del Al Andalus occidental. Toledo está rodeada de arboleda por todas partes, y parece convertirse en flor de granado ante la enormidad de granados que contiene, sin exceptuar la existencia de otras clases de árboles frutales. El río de Toledo baja hacia ella de las sierras, cerca de una fortaleza que se llama Beja, en la cual se conoce el río de Toledo por el río de Beja.

Abulfeda   Descripción de España  (siglo XIII)

















Días de sol



Es Toledo ciudad que pierde entre la niebla y la bruma; los días nublados no le van y pierde toda su excelsitud. Yo he visto a Toledo enterrado bajo la nieve, y tampoco era bello; sobre la ciudad dormida los copos de nieve eran harapos de una blanca mortaja. Todos los rostros enjutos y ásperos de Toledo perdían animación bajo la nieve blanca, y todas la figuras de sus hidalgos parecían salidas del Entierro del conde de Orgaz por lo tristes y por lo amarillas, de oro viejo…
Cuando Toledo adquiere toda su sustantiva belleza y aparece en todo su inmaculado vigor, que los siglos no le han resquebrajado aún, es en los días de sol espléndido, de cielo conmovedoramente azul, en esas mañanas invernales en que toda la gloria de la vieja Castilla parece haberse posado en las piedras arcaicas e irradiar desde las murallas, desde los torreones, desde los campanarios de las iglesias innúmeras…

Andrés González Blanco  Mañana de sol en Toledo.  Artículo en la revista La Esfera. 12 julio 1919



























Cada piedra, una voz



Difícil es encontrar ciudad más pintoresca que Toledo, donde a una excepcional situación topográfica —áspera y elevada roca de granito, apretadamente ceñida por el profundo cauce del Tajo— se junta el espectáculo de cien civilizaciones apiñadas, cuyos restos conviven, formando innumerables iglesias y conventos, viviendas góticas, mudéjares y platerescas, empinados y estrechos callejones moriscos, cuadro real, casi vivo y casi intacto, en suma, de un pueblo donde cada piedra es una voz que habla al espíritu.

Manuel B. Cossío  El Greco (1908)